viernes, 4 de febrero de 2011

El migrante no trae el SIDA



Jesús Toledo


…Su lucha comienza al salir en busca del “sueño americano”. Tienen que recorrer miles de kilómetros pasando hambre, sed, frio, calor, lidiar con humillaciones y maltratos, incluso violaciones en el caso de las mujeres. Pero hay un estigma que no se han podido quitar y es que la creencia de que son ellos quienes traen a Chiapas el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, por sus siglas VIH Sida.
Pese a esta vaga creencia, la Coordinadora Estatal del Programa de VIH/SIDA en Chiapas, Doris Edelmann López, aseguró que el migrante no es el portador del VIH, pues según un estudio realizado, las cifras revelan que en la población migrante sólo el uno por ciento posee este virus mortal.
“Estadísticamente ellos no tienen una prevalencia alta, el problema para el migrante es la vulnerabilidad con la que migra.”
Uno de los problemas con que se han encontrado en Chiapas y a nivel nacional, aseguró, es el machismo que recae en la sexualidad activa y sin protección en la frontera, y que también está ligado a la violencia, a la equidad de género, pues “todavía el hombre sigue decidiendo sobre la sexualidad y como ejercerla con su pareja”.
En Chiapas, se detectan alrededor de 370 a 400 casos de VIH por año, de este cifra general, entre los 100 y 120 casos pertenecen a la jurisdicción 7 que es la zona fronteriza, y de todos estos, solo se detectan cuatro casos en población migrante.
La Coordinadora Estatal del Programa VIH dijo que tan solo las jurisdicciones de Tonalá, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y Villaflores concentran el 87 por ciento de todos los casos del estado, el resto de jurisdicciones aporta el resto.
Las estadísticas señalan que por cada hombre o mujer portador del VIH, puede haber cinco personas contagiadas y que no lo sepan. Estos números desmienten que la mujer sea la mayor portadora del virus, aunque es ella la más vulnerable a esta enfermedad, que es causada por la misma anatomía de los órganos sexuales.
En el 2010, en Chiapas se detectaron alrededor de 10 casos de migrantes  portadores del virus del SIDA, y según las estadísticas de 1999 al 2010, han disminuido los casos de migrantes con VIH, pues en el 2007 se reportaron alrededor de 13 casos de ilegales infectados.
Amnistía Internacional (AI), reconoció que el hambre y la marginación en algunos países de Centro y Sudamérica han provocado la migración de más de 60 mil indocumentados por año (cifra oficial), y que muchos de ellos se quedan enterrados bajo tierra, pues en el camino varios perecen.
Entre los estados que  fungen como puntos rojos dentro del país para el paso de migrantes según AI están Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz, que son pasos obligatorios para ellos.
Sólo en el 2009, el Instituto Nacional de Migración (INM) detuvo en todo el territorio nacional a 64 mil 61 extranjeros, de los cuales 60 mil 383 procedían de los países de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Dependencias consultadas por este organismo revelaron que seis de cada 10 mujeres migrantes son abusadas sexualmente, y esta cifra contabiliza los casos de Centroamérica a la introducción a territorio mexicano. Muy aparte son los casos de migrantes que llagan al norte del país y a Estados Unidos.


Actividad sexual
La Coordinadora Estatal del Programa de VIH/SIDA en Chiapas, Doris Edelmann López, señaló que en el estado se detectó este virus es más frecuente en edades de 25 a 44 años, mientras que en la población migrante han detectado casos de esta enfermedad entre los 15 y 24 años de edad.
Esto se debe, dijo, a que los migrantes inician una vida sexual a muy temprana edad; esto significa que los centroamericanos empiezan a tener relaciones entre los 9 años en promedio, mientras que los mexicanos, la vida sexual activa inicia entre los 13 y 14 de años de edad.

Programas de apoyo
En Chiapas, alrededor de 1999 se inició en la frontera sur en Suchiate-Tecun Uman, un estudio de diagnóstico con apoyo de la gestoría del Instituto de Salud Pública, para partir de un diagnóstico y plantear actividades y estrategias de prevención en materia de VIH.
El estudio demostró que tanto del lado mexicano como guatemalteco una alta discriminación o estigma hacia la misma población migrante, pues hasta la fecha se cree que el migrante es el portador del VIH y que vine a infectar a los propios mexicanos.
Partiendo de este diagnóstico, se realizó un plan estratégico de actividades en el abarcó al municipio de Tapachula. Al percatarse de la falta de sensibilidad de estas poblaciones ante las medidas de protección, se optó por capacitar al sector salud, a las autoridades policiacas que lidian con migrantes y albergues que atienden a esta población.
El programa evolucionó y desde el 2007 a la fecha, ya no existe solo la estrategia de información-prevención para la población migrante, sino que se implementó el diagnóstico oportuno para detectar el Sida.

Pruebas gratuitas
Actualmente, en Chiapas se tiene un promedio de 400 pruebas por unidad aplicativa, esto es que en cada una de las oficinas de gobierno donde la Secretaría de Salud implementó un módulo de salud, se realizan 400 pruebas por año a migrantes, lo que representa alrededor de dos mil pruebas de VIH en Tapachula para este sector.
“Una de las estrategias en los albergues, es que se dan pláticas acerca del tema, además de la sensibilización hacia ellos y el manejo de pancartas y carteles y ahí se oferta la prueba de VIH.”
Pese a la cerrazón de los migrantes al entrar a territorio mexicano, el programa tuvo a inicios, y hasta el momento, una gran aceptación. Los propios migrantes, dijo la doctora, señalaron sentirse “acogidos y muy bien, por el hecho de que nosotros nos estemos preocupando por la salud de ellos”.
La especialista reveló que el modelo utilizado para apoyar a los migrantes fue reconocido como único a nivel mundial, incluso “en noviembre del año pasado tuvimos la visita de 13 países de América Latina para retomar el modelo”.
Actualmente en Chiapas existe alianzas con organizaciones civiles para poder llegar a grupos homosexuales a quienes no tan fácil se les abre las puertas, pues se sabe que la mayor contaminación por esta enfermedad se da en este tipo de relaciones.
La prueba de VIH se realiza a todos los migrantes que acepten por voluntad y, para quienes salen reactivas, las autoridades de salud la “arropan” y lo empiezan a tratar para mejorar la calidad de vida de este, aunque la decisión de ser apoyado en una institución médica o no, es del portador.
Edelmann López aseguró que el mayor problema que sufren los migrantes es el estigma de que son ellos quien traen este virus a Chiapas, y es muy importante que tanto chiapanecos como mexicanos “nos quitemos esto de la mente” porque no son ellos los que traen el virus, sino que es la zona de la frontera donde se propaga la enfermedad.

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