martes, 11 de enero de 2011

Sin acatar lista de comidas escuelas tuxtlecas


JESÚS TOLEDO

Pese a que ya entró en vigor la Ley Antiobesidad en todo el país, la mayoría de las escuelas primarias en Tuxtla Gutiérrez no ha modificado el menú de las vendimias. Y aunque han retirado algunos productos, otro problema que los atañe es que en gran parte los alumnos llegan sin desayunar y con la cartera “llena” para abastecerse de lo que vende la tiendita del centro escolar.
Sobre la lista que publicó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud (SSa) a nivel nacional, donde aceptaron más de 610 productos en versión “mini”, el secretario de Educación en Chiapas, Javier Álvarez Ramos, dijo que esa es de orden nacional y a “nosotros nos interesa -por decirlo coloquialmente- chiapanequizarla”.
Aunque se pretenda chiapanequizar la lista de alimentos, la SS estatal, a cargo de James Gómez Montes, no ha validado la lista de alimentos que sugieren que las escuelas comercialicen.
“Estamos hablando fundamentalmente de frutas, verduras que puedan expenderse en los centros escolares y que no tengan el riesgo de caer en el marco de estos alimentos que no tienen valor nutritivo”, explicó.
El problema, detalló, es que de los 610 productos “minis” que pueden vender las escuelas de nivel medio superior en el país, hay productos que no se conocen en el estado, por lo que es muy importante enlistar las comidas de la región.

PRIMARIAS TUXTLECAS

Uno de los problemas que detectó Luis Antonio Blanco Vicente, subdirector de la Escuela Primaria “Juan Benavides”, es que “hay confusiones entre la Secretaría de Educación y el Sector Salud, porque no llegan a un acuerdo total de lo que nosotros o dentro de la escuela se va a vender”.
Mencionó que las vendimias que les recomendaron son buenas para la salud, pero reconoció que son muy caras y que los niños no están acostumbrados a comerlas; además, para prepararlas en la tienda de la escuela hay que hacer ciertas modificaciones, como el asunto de la limpieza, que la autoridad competente “no se ha puesto a pensar”.
Otro problema, consideró, es que los infantes ya vienen bien “surtidos” desde su casa, incluso, ayer en el primer día de clases ya traían en el lunch: sabritas, galletas, jugos y refrescos embotellados.
“Lo que son frutas, cocteles, la señora le ponía hasta yogurt y granola, pero los niños no lo compraban, lo único sano que adquirían era el pepino, la jícama y la zanahoria, pero siempre y cuando le pongan sal o salsa”, afirmó.
El subdirector aseguró que durante esta semana hablarán con el Consejo Educativo (Comité de Padres de Familia) para determinar qué van a vender en la tienda de la escuela.
“Desafortunadamente aquí tenemos muchos menores con desintegración familiar, y a muchos de ellos se les hace fácil darles 20 pesos y que Dios te bendiga”, lamentó.
Comentó que el 80 por ciento de la Escuela Primaria “Juan Benavides” no viene desayunado, sólo viene con una taza de café o un pan, y precisamente por ello están viendo las reglas para modificar el horario del recreo.
“El Sector Salud no se pone a pensar que la gastritis viene por no comer, por no tener alimentos en el estómago; el niño ya tiene gastritis, pero porqué, porque antes de llegar a la escuela pasa a comprar una coca y una sabrita y ya viene lleno, supuestamente”, declaró.
Y aunque se le quisiera quitar la comida chatarra, esto no se puede hacer porque no tienen la autoridad dentro del reglamento que los rige.
Para finalizar, Blanco Vicente reconoció que no existe comunicación con las autoridades educativas y de Salud, por lo que no estaba enterado de que en México aprobaron 94 frituras y 333 golosinas que se pueden vender en opción “mini”, así que esta escuela continúa con las vendimias normales.
Otra de las instituciones, la Primaria “Eliseo Palacios”, ha empezado a trabajar desde el 2010 con la Ley Antiobesidad, incluso se ha dejado de vender ciertas cosas, informó su director, Guillermo Román García.
Precisó que desde ayer se quitaron todos los refrescos con gases y de inmediato se implementó el jugo embotellado; también empezaron a vender agua natural (jamaica, horchata y agua de limón) y los menores empezaron a aceptar esta modificación, aunque todavía se inclinan por los refrescos embotellados.
Al igual que su homólogo de la “Juan Benavides”, Román García reveló que durante una encuesta efectuada a los infantes, se percataron de que llegan sin desayunar.
Reveló que “la desnutrición es muy alta, porque hay niños a quienes les damos para su desayuno por la falta de dinero”.
Otro sector infantil reclamó la desaparición de los tacos y tortas, porque alrededor del 20 por ciento de ellos viene sin desayunar, acotó.
Manifestó que no venderán ningún tipo de refrescos y jugo dentro de la escuela para no romper con los lineamientos de la Ley Antiobesidad, aunque lamentó que los padres de familia no tienen esa educación ni se preocupan porque llenan de “chucherías” a sus hijos para ir a la escuela.
Consideró que el problema viene desde casa y el padre de la familia debe educarse para poder educar a sus hijos.
Sostuvo que no podrían retirar los productos chatarra que traigan los niños para consumir, ya que “de hacer esto sería una violación a los derechos del menor”.


SE HAN HECHO RECOMENDACIONES

Pese a estos problemas encontrados en algunas primarias de la capital, Javier Álvarez Ramos, secretario de Educación en Chiapas, aseveró que se han hecho las debidas recomendaciones a supervisor, jefes de sectores, directores, para que eviten al máximo posible la venta de comestibles grasos y ricos en carbohidratos en el interior de las instituciones educativas.
Recalcó que han insistido con los padres de familia en que estén atentos, porque son ellos quienes compran o no productos no nutritivos y ricos en grasas, además de que son ellos quienes les dan dinero a sus hijos para que adquieran cualquier producto para comer.
“En lugar de darle dinero para que compre chacharas o chucherías que hay en el mercado escolar, es preferible que lleven un sandwich o un lunch, aguas frescas, en fin, algo nutritivo y sano que garantice mejor condición alimentaria para los niños”, indicó.
“En estos momentos no se puede evitar que lleguen con golosinas y refrescos a la escuela, agregó, por eso es muy importante fomentar la buena alimentación”.
"En nuestro Chiapas, por fortuna la obesidad no es un caso grave, sí hay quienes presentan síntomas de obesidad, sobre todo en el medio urbano, pero en una condición alarmante como el resto del país, porque el problema en el medio rural es la desnutrición”, ratificó.
El funcionario estatal apuntó que para continuar con las reglas de la Ley Antiobesidad, “no hay que abusar de los productos chatarra, la respuesta no es evitar al 100 por ciento los productos, sino ingerirlos con moderación, y sobre todo concientizar a los padres de familia, porque la educación alimenticia empieza desde casa”.

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